Los títulos de crédito al comienzo de The Last Guardian son una sucesión de imágenes. Son como ojear un libro, en concreto, un libro de ciencia. El paso de las páginas nos revela dibujos de diferentes formas de vida animal, junto a su correspondiente nombre científico. Algunas de ellas son desconocidas para nosotros y otras están representadas junto a criaturas hermanas, de la misma cadena evolutiva. Al final del libro, como aquel de dice, se encuentra una criatura insólita, que responde al nombre de Trico. Esta secuencia, como carta de presentación, ya es una auténtica declaración de intenciones.
Hay una característica que engloba a la mayoría de seres vivos: la capacidad de evolucionar a lo largo de los años, dando lugar a transformaciones o incluso a nuevas criaturas. Estos cambios naturales que sufrirá una especie cada cierto tiempo vienen dados por la necesidad de adaptarse para sobrevivir, y esa necesidad, a su vez, la genera el entorno, que puede ser más o menos hostil. En resumen, todo ser vivo, para perseverar, debe aprender. Uno de los factores más determinantes de estos hábitats son las otras especies que viven en él, y por tanto la convivencia obligada con ellas. Precisamente esta es una de las premisas de la nueva obra de Fumito Ueda: de la relación entre una especie como la humana, aunque prematura al tratarse de un niño, y una especie animal, salvaje, pero también empática como lo es Trico, y del proceso evolutivo y de aprendizaje por el que tendrán que pasar juntos.
"Leí mucho feedback de jugadores a los que el juego les había calado hondo, y decían que la relación entre Wander y el caballo era la más importante", explica Ueda en una entrevista para The Guardian, hablando de Shadow of the Colossus y su influencia. "Hay muchas mecánicas de esa relación que podríamos aumentar y expandir. De ahí es de donde viene The Last Guardian".
from Eurogamer.es http://www.eurogamer.es/articles/avance-the-last-guardian-noviembre
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