Existe por ahí un videojuego maravilloso llamado Half Minute Hero, un JRPG condensado cuya premisa consiste en que cada nivel debe superarse en medio minuto. Quizá me estoy limitando; no tienes treinta segundos para superar cada fase porque hay formas de alargar tu tiempo y, por ejemplo, cada vez que pisas una ciudad el cronómetro deja de correr, pero el tiempo corre siempre que te mueves y, al final, lo que consigue este título es apretujar la colosal aventura de un Final Fantasy y repartirla en paquetes pequeños, en bocaditos de consumo rápido que se presentan con la misma pompa y fanfarria que cualquier épica, aunque todos sepamos que el villano du jour va a durar en su trono menos que un polvo.
Cat Quest se siente, al mismo tiempo, colosal y pequeño, con personajes de tamaño chibi y patas cortas moviéndose por un mapa enorme y lleno de amenazas, con muchas magias pero todas ellas fáciles de manejar y asequibles, con una gran historia, pero quizá no tanto. La narración que abre el juego habla de los sangredragón, una raza de felinos capaces de combatir a los fieros dragones que habían asolado el mundo tras una guerra devastadora. Su linaje se cree perdido hasta que nuestro avatar, un sangredragón, llega al continente en busca de su hermana, una gata inocente secuestrada por el vil Drakoth.
No es la premisa más original.
from Eurogamer.es http://ift.tt/2yIXl4u
0 comentarios:
Publicar un comentario