En los últimos años se han publicado un gran número de videojuegos que exploran el futuro, el qué será de nosotros. Hay distintas formas de presentarlo, desde escenarios post-apocalípticos hasta futuros en los que visitar planetas fuera del sistema solar. Pero entre todos ellos, es el conocido como cyberpunk el que está tomando cada vez más protagonismo, tanto a nivel estético como a nivel narrativo, por ser un género que explora futuros donde las tecnologías avanzadas y los sistemas de gobierno opresivos se juntan, pese a que normalmente lo detectamos más rápidamente por su seña de identidad visual.
Cyberpunk es la primera palabra que se me pasa por la cabeza cuando empieza State of Mind, el nuevo juego de Daedalic Entertainment. Estamos en la ciudad de Berlín en pleno año 2048, encarnando a Richard Nolan, un hombre que se recupera de un accidente. La aventura comienza en una ciudad llena de rascacielos y neones, de noche, en un hospital lleno de grietas. Aquí es donde se me presenta el primer problema con este juego: me cuesta creer este futuro.
El pacto fictional es uno entre autor y consumidor que dicta que tenemos que asumir lo que estamos consumiendo como verídico. Sin embargo, mirando los grandes edificios, los drones y los robots policías, no puedo evitar pensar que esto ya lo he visto antes. Estamos a sólo treinta años de dicho futuro y el estado en el que me cuentan que va a estar el mundo no me resulta creíble.
from Eurogamer.es https://ift.tt/2BUG4Lp
0 comentarios:
Publicar un comentario