Análisis de Injustice 2

Nos cogíó por sorpresa el equipo de Ed Boon cuando, hace ya cuatro años, revitalizó el género de los juegos de lucha basados en superhéroes y superó el fiasco que supuso Mortal Kombat vs. Dc Universe para entregar Injustice: Gods Among Us, un primer título que aprovechaba la larga tradición comiquera de situarse en mundos alternativos, distopías y "¿Qué pasaría sí..." varios (el Superman: Red Son de Mark Millar o la fabulosa etapa de Grant Morrison a los mandos de la JLA son dos buenos ejemplos por los que empezar; más el segundo que el primero, si se me permite la osadía) para presentarnos un juego de lucha en el que la estrella de la función era, contradiciendo cualquiera trayectoria pasada del género, un modo historia completo y entretenido que nos situaba ante un Superman ebrio de poder tras una serie de traumáticos acontecimientos y un Batman dispuesto a defender hasta las últimas consecuencias el ideal del héroe que representan. Era un planteamiento distinto, novedoso más por las decisiones en cuanto a cómo debía de ser un juego de lucha -por lo demás, bastante clásico en cuanto a mecánicas- que en cuanto a la historia, que aún así se las apañaba para trazar un relato lo bastante competente como para dar pie a una serie regular de cómics extremadamente digna cuyo relato continúa todavía semanalmente.

Con estos mismos mimbres ha decidido NetherRealm construir una segunda parte, retomando aquel final lo bastante abierto como para crear nuevos interrogantes e introduciendo algunas novedades en la mezcla. En este punto me adelanto a mí mismo -ventajas de ser el escritor del texto- y digo que, a pesar de las cacareadas diferencias entre el sistema del primero y el de esta continuación, lo que nos encontramos en Injustice 2 (que abandona la coletilla de los dioses para situarlos en un nivel mucho más mundano) es un juego muy similar de base, donde los cambios son más superficiales de lo que cabría esperar y se mantiene inamovible la filosofía de que mejor que sobre que no que falte.

Es una decisión inteligente, la de cimentar Injustice 2 de nuevo sobre el contenido, ya que pese a su indudable competencia en el campo el estudio está lejos de medirse a los mejores en cuanto a sistemas de combate. Como el chaval o la chavala que se ven en inferioridad técnica ante sus semejantes, lo mejor en esos casos es tirar de espectacularidad sobre oficio; y vaya si no saben un rato largo de esto: Los combates vuelven a ser una ensalada de bofetadas y combos fáciles de ejecutar con aliños agradecidos en forma de cinemáticas espectaculares, frases personalizadas para cada uno de los personajes y su némesis antes del choque o transiciones espectaculares dentro del mismo escenario. Ahondar en sus tres tipos de ataque (débil, medio y fuerte) o en su sistema de apuestas interno para obtener vida en los momentos en que nos vemos más apurados es un ejercicio prácticamente estéril, ya que lo que importa no es tanto el cómo sino el quién. Los superhéroes de DC vuelven a ser la estrella de la función, aumentando el número de luchadores inicial (28 más Darkseid, exclusivo para las reservas) y estableciendo aún más diferencias entre cada uno de ellos.

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