La saga Yakuza lleva más de una década contándonos la historia de Kazuma Kiryu, el Dragón de Dojima. En sus aventuras hemos recorrido múltiples lugares: Osaka, Okinawa, Fukuoka, Sapporo... Vaya a donde vaya, y se enfrente a quien se enfrente, el destino quiere que más tarde o más temprano se vea obligado a volver al barrio de Tokyo donde comenzó todo: Kamurocho.
Kamurocho está inspirada en un lugar real: Kabukicho, el distrito rojo más conocido de Tokyo. El nombre viene de la planificación urbana que se debió acometer tras el bombardeo de Tokyo, que incluía la construcción de un teatro de Kabuki. Dicho teatro jamás se construyó; en su lugar ahora tenemos la 'Ciudad que nunca duerme', 600 metros cuadrados de clubs de hosts (azafatas o azafatos que acompañan para beber y tener conversación), love hotels, restaurantes y otras formas de ocio nocturno como recreativas o pachinkos. Un lugar donde, a pesar de los esfuerzos policiales y vecinales (sin contar la gentrificación y turistización), la yakuza sigue teniendo un gran volumen de negocio.
Para el propósito de este artículo voy a centrarme en Kamurocho y dejar un poco de lado que existe Kabukicho, a pesar de que el juego copia incluso la situación de franquicias reales como Don Quijote. Sin embargo, nunca pierdo la ocasión de enlazar este artículo en el que tres miembros de la yakuza japonesa juegan a Yakuza 3: estos son sus comentarios al respecto de la fidelidad del entorno (los nombres son ficticios para proteger sus identidades):
from Eurogamer.es http://ift.tt/2vgJwqJ
0 comentarios:
Publicar un comentario